El entrenador

La diferencia entre un buen entrenador y uno del montón, es su habilidad para observar a su animal tanto en el entrenamiento como fuera de él, y ajustar las técnicas de acuerdo a lo que ve.

En esta ocasión se comenzara hablando de la un componente muy importante del perro: La dureza.

Como explicamos anteriormente es la capacidad que tiene el perro para recuperarse con rapidez ante una experiencia desagradable. Entre mas duro es, más rápidamente se recupera y viceversa. Va muy de la mano con la constitución del perro, con su sensibilidad al tacto y con su estabilidad nerviosa.

 

Hace algunos años se decía que el perro duro era aquel que mordía bien, y un perro suave era aquel que no lo hacia. Posteriormente se uso la fase de obediencia para “medir” la dureza y con la “llegada” del rastreo por fuerza, se comenzó a usar este como parámetro. Más recientemente la dureza ha sido vista como una característica que afecta todos los componentes del carácter y la conducta

Una cosa es clara dureza o es un simple concepto aislado, sino el producto de la combinación de todos los rasgos nerviosos y físicos del perro.

La dureza varia de acuerdo a la edad del perro y al grado de estimulación positiva que en ese momento tenga. Es decir, la misma experiencia negativa para el mismo individuo, tendría un efecto mas profundo a temprana edad que cuando sea mayor.

 

Y si el perro esta muy motivado, digamos a la vista del agitador o de su pelota, se vuelve por decirlo de alguna forma más insensible al dolor, por lo tanto, la fuerza tendrá que ser mayor para lograr el mismo efecto que cuando el perro este en una situación tranquila o, por lo menos no tan motivado.

La dureza varia también de un individuo a otro. Para algunos perros, el simple hecho de levantar la voz es suficiente para provocar en ellos una actitud evasiva, mientras que para otros, un tirón fuerte con la correa será necesario para lograr el mismo efecto que en el primero causo la voz fuerte.

 

Obviamente también tiene mucho que ver con la condición del individuo, ya que un perro que se siente mal tiene mas sensibilidad que uno que esta en optimas condiciones, por lo que nuestro mismo puede variar en su dureza de acuerdo a como sé esta sintiendo en ese momento.

Como vimos en capítulos anteriores, si la motivación positiva que usamos en nuestros entrenamientos es importante para nuestro perro, esto es, lo lleva a la satisfacción de un impulso natural en él, y si conocemos las leyes de aprendizaje y aplicamos correctamente las reglas de entrenamiento, entonces debemos tener un perro que trabaje con mucha alegría.

 

Pero también se menciono anteriormente que si solo trabajamos con motivación positiva el perro puede no aprender a obedecer cuando se le dice, sino cuando esta de humor  para satisfacer ese impulso en particular, o puede salirse de control por exceso de entusiasmo.

Es aquí cuando entra en juego la compulsión para poder lograr ese famoso balance.

 

La compulsión, como regla general, no debe de utilizarse hasta que el pero ha comprendido que es lo que esperamos de él. Salvo los ejercicios que deben ser enseñados a través de esta, como el echado podría ser una de estas excepciones si el perro en cuestión así lo requiere. Hay que recordar siempre, que la compulsión varia mucho de acuerdo al perro con el que sé esta trabajando en ese momento, y debemos tener presente también que la forma de castigo canino es efectiva no tanto por el dolor que le causa sino por la demostración de poder de quien la administra.

 

Es esencial para la eficiencia del castigo que el perro entienda esta demostración de fuerza, ya que los perros, al igual que los monos y otros animales, no se pegan o se dan de tirones de correa unos a otros, sino que se muerden en las disputas por los rangos de jerarquía. El tirón de la correa no es realmente un castigo adecuado.

 

En experimentos realizados con monos, se ha encontrado que una pequeña mordida en el brazo u hombro, que ni siquiera produce una herida, hacia en el mono una impresión mucho mas profunda que  el más severo castigo. En los perros uno puede imitar los métodos de castigo de un líder de la manada levantando al perro por el pellejo del cuello y sacudiéndolo. Esta es una forma severa de castigo y nunca falla en provocar una profunda impresión en el desobediente. De hecho, un lobo líder que pudiera levantar un perro del tamaño de un pastor alemán y sacudirlo seria un gigante, un súper lobo, y como a tal el perro se refiere al amo en el momento del castigo, y esta forma de castigo parece ser mucho menos severa que los tirones de una correa. La impresión que el perro recibe se debe mas a la “presencia” o al poder del líder que al dolor.

 

Al problema al que podríamos enfrentarnos cuando se aplica un castigo mas allá del limite del perro, el cual desagraciadamente se encuentra con frecuencia, sucede cuando no hemos sido capaces de identificar sus umbrales de defensa o sensibilidad, es que obliguemos al perro a defenderse del “ataque” al que esta siendo sometido de nuestra parte. El dolor que esta sintiendo por los jalones es tal que se bloquea, no “piensa” claramente, su intención es huir pero no puede debido a la correa, entonces no le queda otra alternativa que morder, y aunque el castigo aumente no va a poder quitar esa reacción defensiva sino todo lo contrario: su instinto de conservación le dice defiéndete, o te van a matar. Y al hacerlo no nos demuestra que es un mal perro, sino más bien nos demuestra lo malo que somos como entrenadores. Tampoco quiere decir que sea un perro muy rudo sino todo lo contrario, es muy diferente una mordida dictada por el impulso de dominio, que una dictada por el impulso de defensa.

 

Las respuestas a sí las correcciones son las adecuadas, son que el perro exhiba la actitud correcta y no que chille del dolor.

Es de primordial importancia entender estos conceptos, ya que si se aplica demasiada compulsión durante el entrenamiento vamos a producir una gran cantidad de estrés en el animal, y el excesivo estrés (mucha presión sobre sus nervios) es perjudicial a cualquier proceso de aprendizaje.

 

El perro experimenta un extremo estrés nervioso durante situaciones conflictivas, las cuales son inevitables durante el entrenamiento. Cada situación conflictiva resulta en un estrés nervioso alto para el perro. Algunos perros pueden aguantar mas presión, mientras que otros pueden experimentar pueden experimentar daño a su sistema nervioso y tener desordenes orgánicos. De acuerdo al DR. Bruñen “ estos desordenes psicosomáticos probablemente aparecen mucho mas frecuentemente de lo que son diagnosticados”. Si el estrés psicológico, dura solamente un periodo corto de tiempo, lleva solo a problemas físicos temporales; sin embargo, prolongados periodos de estrés pueden causar enfermedades crónicas con notorios daños en órganos anatómicos.

 

Hay muchos perros que siempre tienen el pelo estropeado o parecen estar mal alimentados. Sus dueños son asiduos visitantes del veterinario, quien puede decirle que su perro tiene problemas del páncreas, envejecimiento prematuro, colon irritable, etc. Estas personas, tal vez deberían de reflexionar un poco sobre las técnicas de entrenamiento que utilizan con su perro o sobre la vida que su perro lleva, ya que es muy probable que los problemas se deban a los efectos del estrés.

Este estrés puede manifestarse en cualquiera de las áreas de entrenamiento, rastreo, obediencia o trabajo de mordida. En las dos primeras es obvio que es aplicado por el manejador, en la ultima es por el “agitador” casi siempre. Esto sucede cuando se trabajo en forma incorrecta con el impulso de defensa, presionando al perro demasiado y sin darle una válvula de escape para liberar este famoso estrés, haciendo que cada sesión de entrenamiento sea un asunto de vida o muerte para el perro.

 

Sin embargo, no todo puede ser achacado a malas técnicas de entrenamiento o al tipo de vida que lleva nuestro perro. La herencia también juega un papel muy importante.

Por otro lado el perro puede sentirse sumamente estresado aun con las mejores técnicas si durante su “infancia” no fue socializado adecuadamente. Existen cuatro periodos críticos en el desarrollo del cachorro, entre los cuales se encuentra; el de la socialización. Por ahora me parece importante tocar el punto de la “simbiosis canina” un problema que desgraciadamente es muy común observar.

 

SIMBIOSIS CANINA

 

Simbiosis es un término biológico que se usa para describir una relación o asociación muy cercana entre dos organismos, la cual es ventajosa y esencial para ambos.

El Complejo social, sensibilidad e intuición de nuestros perros, son la herencia de miles de años de completa dependencia de la vida en manada. Son depredadores y se necesitan unos a otros para cazar. Relacionarse con otros individuos no es propiamente su preferencia, es su naturaleza. El perro no puede razonar, abstraer, o relacionar eventos a través del tiempo y del espacio, pero si puede sentir. Ya que no es cerebral ni intelectual, por que se basa en emociones e instintos y no en razonamientos, la intuición es su esencia.

Es sensible al grado que sobre pasa nuestro entendimiento.

 

Cuando un perro para los primeros cuatro meses de si vida en compañía de otro perro, es decir todas sus actividades son llevadas a cabo por otro compañero canino, comer, dormir, jugar, etc. Desarrolla esta relación enfermiza. En los primeros cuatro meses de vida del cachorro tienen lugar los periodos críticos para su desarrollo. Estos periodos son:

1. Sobrevivencia, comer, dormir, calor, masaje materno, etc.

2. Interacción con sus hermanos de camada, juega a cazar, a pelear, a cruzarse, etc.

3. Socialización: El perro empieza a trazar sus lazos de manada, su orientación.

4.  Socialización a lugares y personas extrañas.

 

Los cuatro son de primordial importancia para el desarrollo del perro, pero desde el punto de vista de nosotros los humanos, los que más nos interesan son los dos últimos.

 

El primero se explica por si solo, y el segundo es muy importante, ya que el perro debe de aprender a convivir con su propia especie para que de adulto sea un perro bien adaptado, ya que durante con los juegos con sus hermanos de camada practica funciones que llevara a cabo de adulto, como cruzarse, pelearse, inhibir su mordida, etc. El perro empieza a identificar quienes serán su manada a partir de la séptima u octava semana, y este periodo se cierra a las 16 semanas. Si el perro permanece este tiempo con perros su orientación será hacia perros, si lo hace con humanos su orientación será hacia los humanos.

 

El perro, ciertamente, es el único animal que prefiere a los humanos que a su propia especie. Aunque, aquí habría que agregar”siempre y cuando haya sido socializado adecuadamente”.

El grado de orientación será determinado por las cantidades de tiempo( y la intensidad) que el perro haya pasado con gente o con otros perros en esos periodos críticos de su desarrollo. Si se les proporciona igual cantidad de tiempo e intensidad para convivir con los humanos y con perros preferiría a los últimos por 2 razones:

 

a)  Poseen las mismas características y capacidades por ser de la misma especie.

b)  Un perro no espera que otro haga cosas por complacerlo y no suprime sus tendencias naturales como nosotros lo hacemos.

 

Aunque el perro sea socializado adecuadamente con la gente de su casa, pero no con extraños o lugares desconocidos para él, donde se vera en la necesidad de superar sus temores naturales a lo desconocido con el apoyo de su amo, dentro de estos cuatro meses desarrollara miedo hacia personas desconocidas y se sentirá mucho mas inseguro de lo normal cuando el lugar no sea familiar para él. Si este periodo, que es el cuarto ya paso, y el perro no fue socializado adecuadamente, entonces el dueño tendrá un trabajo muy difícil para quitar en el perro los temores que ya siente, y en la gran mayoría de los casos, lo único que se puede hacer es disfrazar u ocultar estos temores pero no erradicarlos y pueden resurgir en el momento menos oportuno.

 

Los veterinarios recomiendan no sacar al cachorro a la calle hasta que haya completado sus vacunas, cosa que normalmente sucede después de los 4 meses de edad. Desde luego la labor de ellos es prevenir las enfermedades en los cachorros y por eso lo aconsejan, pero el gran riesgo es acabar teniendo un perro sano pero muy miedoso también. En mi opinión hay que correr el riesgo minimizándolo lo mas posible, esto es, llevando al cachorro a lugares donde sepamos con certeza que no son concurrido por perros callejeros o enfermos y no permitiendo que interactúe con perros desconocidos. No hace falta mencionar que el grado en el que el perro sé vera afectado por esta simbiosis o por estos temores, esta directamente relacionado con el carácter que haya heredado.

 

Estos perros son muy difíciles de entrenar, ya que no están interesados en los humanos ni en sus actividades. Normalmente tienen mucho miedo cuando su compañero no esta presente, pero cambian tremendamente cuando siente su compañía. En el mejor de los casos los perros que se ven tristes todo el tiempo, la motivación positiva no hacen casi mella en ellos por el constante estrés que sienten al estar lejos de su compañero. Si un cachorro vive con un perro adulto (mayor de 4 meses) ya tiene formada su “personalidad” y no es considerado candidato a este problema.

 

Entre los animales existe una conducta de imitación: entre mas tiempo pasen juntos y más estrecha sea su interacción, más uniforme será su conducta hacia los estímulos. Poco a poco empiezan a comportarse no solamente en forma similar, sino como un todo, debido a la conducta de imitación mutua. Los comportamientos que se pueden observar son impredecibles: algunas veces, un perro subordinado ganara fuerza en el liderazgo de otro perro que le da ejemplo y soporta la mayor parte de la responsabilidad de lidiar con el estrés. Algunas veces un subordinado sé vera debilitado en su papel sumiso y sorpresivamente desarrollara fuerza en el carácter cuando se le quite la influencia del animal dominante. En ocasiones, este dominante que gano fuerza con el dominio sé vera debilitado una vez que este solo.

 

Esta confusa interdependencia psicológica se vera mas frecuentemente entre hermanos que han crecido juntos. Si a estos dos perros se les permite comer, jugar y socializarse juntos y se les permite ser inseparables, comenzaran a perder identidad como dos organismos y comenzaran a parecer como un solo individuo en dos partes. Cuando son separados están incompletos y muestran reacciones de estrés profundas que van desde inhibición y temblorinas, hasta la huida.

 

Los perros simbióticos son casi incapaces de relacionarse con los humanos. Normalmente su conducta se alterara radicalmente cuando sean separados y sufrirán una sobrecarga de estrés y caerán en actitudes evasivas. Frecuentemente actúan bien cuando trabajan en parejas.

 

Copilador Jorge Navarrete Correa.


Autor:
L.A.E Daniel Arjona

Revista Perros Pura Sangre

Abril del 1999.  

 

 

Bibliografía:

Training the competitive working dog

Tom Rose and Gary Patterson

 

Man metes dogs

Konrad Lorenz

 

Schitzung USA Magazine

Helmut Raiser